El "Efecto Macron" Revoluciona Y Divide A Los Partidos Franceses

Los Socialistas Y Los Conservadores De Republicanos Buscan Rearmarse Para Las Legislativas De Junio.

El número clave es más de 289 diputados en una Asamblea Nacional de 577 miembros. Si el presidente electo Emmanuel Macron y “La República en Marcha” no los obtiene en las elecciones legislativas francesas del 11 y 18 de junio, no conseguirá la mayoría parlamentaria amplia que necesita para llevar adelante su “revolución tranquila” de reformas. A sus candidatos se los conocerá el jueves. Cada uno deberá pagar su propia campaña y provienen, en un 50%, de la sociedad civil y sin experiencia política. Los otros podrán ser elegidos pero deberán postularse por Internet, con su currículo y el miércoles la Comisión de Selección tendrá la última palabra sobre su destino. En esta campaña tan impredecible como la presidencial, los partidos tradicionales franceses que quedaron afuera del Palacio del Eliseo se dividen, se pelean, se acusan en estas horas, y danzan al ritmo del misterioso primer ministro que vaya a nombrar el presidente electo. Ese premier de centro, Republicano, socialista o de la sociedad civil, será el que marcará la estrategia de los dos partidos, hoy amenazados con la extinción, ante el nacimiento de una renovación, que no comparte sus prácticas políticas, y los desertores, que quieren sumarse al macronismo pero no todos son bien recibidos. Las legislativas son un test de resurrección para ellos. La recomposición política y el resultado de las legislativas en Francia dependerán del primer ministro elegido por Macron para conseguir construir su mayoría. Será la tercera vuelta de esta larga contienda electoral. En el socialismo hay guerra civil y está centralizada en Manuel Valls, el ex primer ministro de François Hollande. Anunció que será candidato de la mayoría de Macron. El partido socialista le exigió que renuncie al PS, que se reunió por primera vez para decidir la estrategia para las legislativas. “No hay doble pertenencia posible”, dijo Jean Christophe Cambadelis, su secretario general, que busca conseguir al menos 80 diputados. El problema es que los Macronistas no quieren a Valls. En un documental que se filmó a lo largo de la campaña, Macron lo acusó de ser “un traidor a Hollande”. Los de “En Marcha” dijeron que Valls debe presentar su candidatura primero por internet, que le quedan 24 horas y ver si es aceptado. Ellos no creen “en los aparatos ni en el oportunismo político”. La suerte de Valls está en el aire mientras el PS se divide entre apoyar una “mayoría de convicciones” con Macron o refundarse. El diputado Malek Botih ya pidió su investidura en En Marche. Los seleccionadores macronistas no quieren “esos elegidos de más de 50 años que han vivido toda su vida de la política”. El presidente Hollande votó a favor de Macron y contra su partido socialista en la primera vuelta. Los Republicanos fracasaron en su intento de convencer a Macron de hacer un cogobierno para evitar la cohabitación. Buscan imponérselo en las legislativas, con François Baroin como candidato y el programa del derrotado François Fillon. No es imposible, salvo que exista una “irrefrenable fuga de cerebros” Republicanos hacia Macron. Ya se fue el presidente de la región de Paca y amenazan los seguidores de Alain Juppé. Edouard Philippe, uno de ellos, es uno de los potenciales primeros ministros de Macron. Bruno Le Maire, ex ministro Republicano, ya anunció su decisión de trabajar con “una mayoría de gobierno” con Macron. La implosión llegó al Frente Nacional después de la derrota de Marine Le Pen. Una de los dos diputadas frentistas en la Asamblea Nacional, Marion Marechal Le Pen, sobrina y nieta del fundador del partido, renunció a la política y a su banca el martes a la tarde. Ya había advertido que lo haría si no coincidía con la línea de su partido, que está en otra revolución con su derrotada tía, que quiere cambiarle el nombre y enterrar la herencia de su padre. El primer indicio de un cisma interno entre los frentistas, cuando era la heredera natural de Marine, muy cuestionada por sus electores tras su fracaso electoral. Ajuste de cuentas en el FN, que va a afectar su resultado en las legislativas. Jean Luc Mélenchon, de la Francia Insumisa y con 7 millones de electores en la primera vuelta, se ve como la principal fuerza de la oposición. El quiere forzar la cohabitación con Macron e impedirle la reforma. Macron comenzó las negociaciones en secreto para formar su gobierno pero nadie sabe aún cómo será. Los nombres se conocerán tras la transferencia de poder del domingo. Esa incertidumbre ideológica para los partidos tradicionales los vuelve prudentes, pero solo quedan 24 horas para registrarse como macronista. Los “desertores” de la política tradicional se deciden hoy o nunca. Podrán seguir perteneciendo a sus partidos de origen pero ellos los amenazan con la expulsión. Los tiempos para la especulación y para la acción no coinciden. (Fuente:Agencias)
 

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