Trump: Se Quedó Sin Veto Migratorio Y Debió Retroceder Con China

Acostumbrado A Ganar, Fue Su Peor Semana. La Justicia Le Bloqueó La Iniciativa Para Cerrar Las Fronteras Y Ahora Intentará Con Otra Propuesta.

El presidente Donald Trump tuvo estos días un duro baño de realidad: la Casa Blanca no se maneja con la discrecionalidad a la que está acostumbrado en sus empresas ni con la verborragia típica de campaña porque hay límites que hay que respetar. En la peor semana desde que asumió su flamante gestión, Trump soportó golpes desde la Justicia, desde China e incluso Irán, mientras él descargaba su ira por Twitter y sus asesores intentaban controlar los daños. Trump recibió el más fuerte revés de su joven presidencia –iniciada el 20 de enero—el jueves pasado, cuando tres magistrados de la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito de San Francisco fallaron contra su decreto que suspendía el ingreso de refugiados y de ciudadanos de 7 países musulmanes. El tribunal consideró que la orden ejecutiva no tenía que ver con la seguridad nacional y que podía ser discriminatoria. Trump ya venía emitiendo epítetos poco habituales para un presidente contra la Justicia –llamaba “seudo jueces” a los magistrados, los acusaba de estar “politizados”—pero con el fallo estalló de ira: “¡NOS VEMOS EN LA CORTE!”, escribió por Twitter en mayúsculas, que en la etiqueta de las redes sociales significa estar gritando. Luego calificó a la sentencia de “desgraciada” y “vergonzosa”. A pesar de que el presidente advertía que iba a apelar la decisión, aparentemente sus asesores lo convencieron de que era más razonable modificar el decreto. En el Supremo corre riesgo de perder porque si hay empate allí, algo muy probable, rige la decisión de la Corte de Apelaciones.Trump continuó sin autocrítica su diatriba twitera contra la Justicia que le pone límites: “¡Nuestro sistema legal está roto! 77% de los refugiados permitidos en EE.UU. desde que los viajes fueron indultados de siete países sospechosos. ¡TAN PELIGROSO!”, escribió ayer. En una rueda de prensa con el premier japonés Shinzo Abe, prometió: “vamos a hacer lo necesario para garantizar la seguridad del país” y que la semana próxima revelaría más medidas sobre migración. “Al final vamos a ganar, no hay duda”. Pero la situación aparece complicada en el frente judicial y es solo un alerta para sus futuros decretos. Consultado por Clarín, William Howell, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Chicago, habla de “caos y furia” en las primeras acciones de Trump y señala las posibles causas: “Una línea de pensamiento apunta hacia una administración que ignora por completo la posición del presidente en nuestro sistema, que se sustenta en poderes separados, y que Trump es además es insensible a los costos de la resistencia burocrática, la intervención judicial y las protestas. El tumulto de estas dos semanas, refleja a un hombre inexperto e impetuoso con poco respeto por las reglas y por las normas de gobierno que rigen las instituciones políticas estadounidenses”. Otro escenario, apunta Howell, es que “Trump puede estar buscando maneras de identificar a aquellos que realmente están con él y aquellos que se interponen en el camino. Nada pone más en evidencia a un enemigo al acecho que una batalla abierta”, señala. Y agrega: “No sabemos qué es lo que Trump está haciendo. Es posible que estemos siendo testigos de una gran incompetencia. También podemos ver la escena inicial de una lucha política nueva y más grande. En cualquier caso, el espectáculo es nuevo, y sus apuestas son enormes”. El decreto causó caos y protestas sobre todo de los países afectados Irán, Irak, Yemen, Sudán, Somalia, Libia y Siria. Las más fuertes vinieron desde Irán. El presidente Hassan Rohani atacó las políticas de Trump y lo consideró “un principiante”. Otro límite que tuvo que soportar esta semana fue en la relación con China. Durante la campaña y la transición, Trump amenazó con gravar las importaciones de Beijing y aún más: dijo estar dispuesto a revisar la tradicional política estadounidense de “Una China, dos sistemas”, que implica el no reconocimiento de Taiwán, que Beijing considera una provincia rebelde. El gobierno chino puso el grito en el cielo porque encima Trump había hablado por teléfono con la líder taiwanesa, lo que rompía 40 años de tradición diplomática. Aunque China había recibido el “regalo” de que Trump congelara el Tratado Trans Pacífico, diseñado para límitar su influencia comercial, la tensión estaba al máximo. Pero Trump decidió guardarse sus palabras y entabló una charla amable con su colega Xi Jinping el jueves. Algunos medios revelaron que esa comunicación se hizo solo luego de que el estadounidense aceptó respetar la política de “Una China”. En la charla, Trump se comprometió a no romper esa tradición diplomática y así se lo hizo saber a mundo. Parece haber entendido que con el gigante asiático, entre otros, no se juega.  (Fuente: clarin.com)