Venezuela Afloja El Cepo Cambiario Y Busca Recaudar Dólares En El Turismo

Cambio. El Trueque De Billetes Extranjeros Por Los Bolívares Locales Era Hasta Ahora Obligatorio Desde La Implantación Del Cepo En 2003.

La sequía de divisas y la fenomenal crisis económica que vive Venezuela hicieron lo impensable: que el dólar, bajo férreo cepo cambiario desde el año 2003, empiece a ser moneda de pago aunque sólo para los escasos turistas extranjeros. La medida ha comenzado a practicarse por ahora en un puñado de hoteles, aunque los expertos estiman que podría extenderse. El lugar de la prueba piloto nacional es desde junio el lujoso hotel Eurobuilding de Caracas, aunque en la isla de Margarita –la que más visitas recibe en el país petrolero– los grandes hoteles aceleran los trámites para aplicar la norma por iniciativa del gobierno de Nicolás Maduro, asfixiado por el desplome de los precios del crudo. En sus casi 4 años de gestión Maduro no ha querido unificar o simplificar el sistema cambiario. La sola mención en público del billete verde asociado con el mercado “negro”, que es el que rige las transacciones de los particulares en los medios, llega incluso a una penalización que puede costar la cárcel. Desde luego, ni hablar de un aflojamiento del cepo. Pero la urgencia económica manda. Y ahora el chavismo se ve forzado a analizar alternativas para alterar sus planes. Sin embargo, empezar a cobrar en billetes verdes implica un complejo engranaje para bancos y prestadores turísticos pues, hasta el momento, el Ejecutivo prohíbe en la enorme mayoría de los comercios los pagos en efectivo en dólares. Hasta ahora, cuando los turistas llegan a Venezuela, no pueden pagar la cuenta del hotel en dólares, sino que deben cambiar a la moneda local. El nuevo plan establece que los turistas “únicamente” pueden pagar en dólares sus hoteles y transportes a través de tarjetas de débito, crédito o transferencias en el exterior. El dinero ingresaría a cuentas en dólares abiertas por los prestadores turísticos en bancos locales y conectadas con el Banco Central. Las empresas sólo están autorizadas a quedarse con el 40% de esos dólares para pagos de servicios e importaciones y están obligadas a vender el resto al Central. “En Venezuela era fundamental este tipo de transacciones que permitan a los turistas pagar con sus tarjetas de crédito y a los hoteles tener dólares para lo que necesiten importar”, dijo Martín Espinosa, presidente de la cámara hotelera de Margarita. Algunos hoteles del estado Nueva Esparta ya tienen la documentación y han sido autorizados por el gobierno. Otra decena de establecimientos están completando los trámites para empezar a hacer cobros en dólares “a corto plazo”, una vez se solucionen los problemas con las plataformas en los bancos pese a que la ley está vigente desde hace casi medio año. El director de la consultora Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, afirmó que el gobierno “tiene necesidad de divisas y está viendo por todos los mecanismos cómo optimizar dólares, aunque el turismo no está entre los principales generadores de divisas, y a la larga no representa una solución”. Hay dos tipos oficiales de cambio: uno para comprar medicamentos y alimentos (10 bolívares por dólar); y otro, llamado Dicom, que es el dólar viajero (650 bolívares) para quienes viajen al exterior. El paralelo o negro es de 950. En Venezuela existe un control de cambio desde 2003, cuando se implementó para intentar frenar la inflación y la fuga de capitales tras la crisis que siguió al paro petrolero de 2002. El gobierno, que asegura ser víctima de una “guerra económica”, ha admitido que tiene un problema de flujo de caja por el derrumbe del crudo, fuente del 96% de las divisas en un país dependiente de las importaciones. La situación, sumada a un enorme despilfarro de recursos y a la corrupción, generó una descomunal crisis económica y financiera en el país que –literalmente– flota en petróleo: tiene las reservas probadas más grandes del planeta. Ahora, la población paga la pésima gestión chavista con una escasez de 80% de alimentos y medicinas, según estimaciones privadas, y una inflación disparada a niveles descomunales (180,9% en 2015), proyectada en 720% por el FMI para 2016. Otro analista Ángel García Banchs, indicó que “el control de cambio estalló. Ya es insostenible y lo que vemos es un laboratorio, una ventana” que “no va a cambiar nada sustancialmente”. Antes de ser destituido hace una semana, Miguel Pérez Abad, vicepresidente del Área Económica, había anticipado el aflojamiento del cepo. Y ayer, el analista Oscar Omaña se preguntaba en la página chavista Aporrea: “¿Estamos a las puertas de la dolarización? Si es así, ojalá sea con todo incluyendo los salarios y quizás pase como en Ecuador”. Según cifras oficiales, cerca de un millón de extranjeros visitaron Venezuela en 2014. Por semana, gastan US$ 100 diarios. El nuevo ingreso podría bordear los 1.000 millones de dólares al año, cuando solo las deudas comerciales de Venezuela suman 12.500 millones de dólares, estima el gobierno.  (Fuente: Clarin.com)
 

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