internacional

Tensión regional: Una coalición de países árabes respaldó a Arabia Saudita en su pelea con Irán

El rey Salmán dijo que las prácticas iraníes en la región son una amenaza para la paz y la seguridad global.

En una triple cumbre liderada por Arabia Saudita, un gran número de países árabes se aliaron para rechazar la propuesta estadounidense sobre territorios palestinos, al tiempo que encararon una peligrosa ofensiva contra Irán, el gran rival shiíta al que acusan de desestabilizar la región. El escenario fue planteado por el rey saudita Salmán bin Abdulaziz - quien está decidido a enfrentar a Irán y frenar su expansión- en la apertura de la cumbre de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), celebrada en la noche del viernes en la ciudad santa de La Meca, que siguió a otros dos encuentros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y de la Liga Árabe del día anterior. Durante esas citas, Arabia Saudita recibió un apoyo casi unánime de sus socios árabes contra Irán, el gran enemigo del reino sunnita. El encuentro de la OCI, que cuenta con 57 Estados miembros que representan a 1.500 millones de musulmanes, contó sólo con una delegación diplomática de bajo nivel de Irán. “Pedimos a la comunidad internacional que asuma sus responsabilidades respecto a la amenaza que plantean las prácticas iraníes para la paz y la seguridad globales, y que use todos los medios para impedir que el régimen iraní interfiera en los asuntos internos de otros países y patrocine actividades terroristas en la región”, declaró el monarca saudita ante los enviados de la Liga Árabe. Irán, una república shiíta, mantiene un histórico enfrentamiento con Arabia Saudita -sunnita- y con Turquía por la hegemonía regional. En Siria, Teherán fue un aliado clave que le permitió al régimen de Bashar al Assar recuperar el territorio que le había tomado el ISIS. Además, Irán apoya a la guerrilla que lucha en Somalia contra un gobierno impuesto por Riad. Ayer, ante los líderes árabes, el rey Salmán acusó a Irán de estar detrás de los ataques “terroristas” contra sus buques petroleros, algo que el régimen iraní niega. “Estos actos terroristas no van dirigidos solo contra Arabia Saudita y la región del Golfo, sino también contra la seguridad de la navegación y el abastecimiento de petróleo del mercado mundial”, afirmó el monarca. En respuesta, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Abas Musavi, acusó a Arabia Saudita de seguir “sembrando la división entre los países musulmanes”. Uno de los pocos que defendieron la posición iraní fue Irak, un estrecho socio comercial y político de Teherán. El representante iraquí reclamó una solución diplomática para las tensiones entre las potencias regionales, y se despegó de la redacción del comunicado final en el que se exigía a Teherán que cese sus “injerencias” en los países árabes. La cumbre de La Meca se produce en un momento de fuertes tensiones en la región, exacerbadas por los cruces entre Estados Unidos y Teherán. Además, Washington envió refuerzos militares al Golfo Pérsico, aludiendo a “amenazas” iraníes. Si bien la cumbre árabe le dio su apoyo a Estados Unidos en el tema iraní, le marcó la línea respecto al plan de paz que viene impulsando Washington en Oriente Medio. En primer lugar, se pronunció en contra del traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén, ciudad a la que Washington reconoció como capital de Israel. Luego subrayó que la “paz y la estabilidad en la región de Oriente Medio solo llegarán cuando Israel se retire de los territorios ocupados en 1967”. Este párrafo estuvo dirigido puntualmente a la presentación del plan de EE.UU. para resolver el conflicto palestino-israelí. Jared Kushner, yerno y consejero del presidente estadounidense Donald Trump, recorrió varios países de la región para tratar de captar apoyo. A finales de junio habrá una reunión en Baréin para tratar la vertiente económica de ese plan. La idea es que las inversiones en la región sean financiadas por las potencias del Golfo. Sin embargo, por ahora los países árabes expresaron su rechazo.